Un vistazo al proceso de limpieza
Todos los años, el equipo de Vizcaya emprende la colosal tarea de limpiar en profundidad una habitación específica de la histórica Casa Principal. Este proceso implica una limpieza exhaustiva de arriba a abajo, utilizando un proceso lento y meticuloso, así como soluciones de grado de conservación.
Aunque requiere mucho tiempo y recursos, es un paso importante para preservar este monumento histórico nacional y sus preciados objetos.
La elección de la habitación: La cocina
La selección de la sala que se va a limpiar en profundidad requiere una cuidadosa consideración. Aunque se desea limpiar todas las salas, el proceso puede resultar molesto tanto para el personal como para los visitantes. Este año, la atención se centró en la cocina debido a una próxima instalación que tendrá lugar aquí en la temporada de otoño que se aproxima.
El enfoque de equipo
Limpiar a fondo una sala histórica no es tarea fácil. Requiere la colaboración de varios departamentos del museo. El mantenimiento, la gestión de colecciones e incluso los servicios de atención al visitante desempeñan un papel fundamental en la organización del proceso de limpieza. El equipo coordina los horarios para minimizar las interrupciones y garantiza que se tomen todas las precauciones de seguridad. Además, esta limpieza de la cocina brindó una oportunidad única para que nuestros becarios de verano de distintos departamentos se reunieran y aprendieran unos de otros.
El reto del tiempo
Uno de los retos más importantes es la falta de tiempo. El proceso de limpieza, que duró seis semanas, exigió ocho horas de trabajo diario. El equipo, formado por dos personas, trabajó con diligencia para completar la tarea. A pesar del ambicioso calendario, tuvieron que garantizar el máximo nivel de cuidado y atención al detalle, a menudo haciendo malabarismos con múltiples tareas simultáneamente.
Desvelar lo inesperado
El proyecto de limpieza reveló no sólo la belleza de los artefactos históricos de la cocina, sino también algunos retos inesperados. Objetos a los que no se había accedido en años, como armarios, se habían atascado y requirieron ingenio para desbloquearlos sin causar daños. Se descubrió moho, lo que obligó a limpiarlos y desinfectarlos. Además, algunos objetos presentaban problemas singulares, como la acumulación de fibras en determinadas superficies metálicas, lo que desencadenó un viaje de descubrimiento de las complejidades de estos materiales.
Preservar la autenticidad mediante la conservación
La limpieza no es sólo una cuestión estética; es un aspecto vital de la preservación y la conservación. El proceso implica un delicado equilibrio entre el uso de métodos de limpieza adecuados para mantener la autenticidad y garantizar la longevidad de los objetos.
Se emplean pruebas de solubilidad y enfoques paso a paso para salvaguardar la integridad de cada superficie. El equipo toma notas y fotografías meticulosas, documentando el estado de los objetos antes, durante y después del tratamiento para futuras referencias. Este trabajo de conservación preventiva garantiza que los objetos históricos sigan contando su historia a las generaciones venideras.
Una ventana a la Historia
La mayor parte del proceso de limpieza se llevó a cabo durante las horas de funcionamiento del museo, lo que permitió a los visitantes echar un vistazo único al trabajo oculto que se realiza entre bastidores.
Aunque la limpieza en sí puede ser laboriosa y llevar mucho tiempo, pone de manifiesto nuestro compromiso de preservar la historia, honrar la autenticidad y compartir las historias que encierra cada artefacto. Los visitantes que presencian este proceso aprecian más profundamente el esfuerzo y la dedicación necesarios para mantener estos tesoros.
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