Al señorío nacido
Francis Burrall Hoffman, Jr. (1882-1980) procedía de una familia neoyorquina acomodada y socialmente prominente. Estudió en Georgetown y se licenció en Harvard en 1903. Posteriormente se matriculó en la École des Beaux Arts de París, entonces el programa de formación en arquitectura más importante del mundo.
Una base para la fama
Tras licenciarse con honores, Hoffman regresó a Estados Unidos para trabajar en las oficinas de Carrère y Hastings, uno de los principales estudios de arquitectura Beaux-Arts de Estados Unidos. Hacia 1909, dejó Carrère y Hastings para establecer su propio estudio en Nueva York.
Vizcaya toma forma
Paul Chalfin no era arquitecto y, en 1912, Deering contrató a Hoffman como arquitecto de Vizcaya. Ambos colaboraron estrechamente y durante unos años aparecieron como arquitectos asociados. Hoffman desarrolló el plano de la Casa Principal, creando un marco espacial para los elementos decorativos y las obras de arte que Chalfin y Deering ya habían reunido. Hoffman aceptó el reto del diseño, pero pronto se vio atrapado entre Chalfin y Deering, ya que el diseñador y el cliente debatían sobre todo, desde la forma de las escaleras del jardín norte hasta la colocación de determinadas estatuas.
Una carrera distinguida
En 1917, una vez terminada sólo la Casa Principal, Hoffman abandonó el proyecto. Se alistó en el ejército y partió hacia Francia, donde sirvió como capitán durante el último año de la Primera Guerra Mundial. Tras la guerra, Hoffman desarrolló una larga carrera como arquitecto residencial para clientes adinerados, pero Vizcaya siguió siendo su logro más destacado.